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TÉ DE RUDA

TÍTULO

DIRECCIÓN & GUIÓN

DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA

GÉNERO

LOGLINE

Durante la revolución mexicana, Isabel, una adolescente rebelde, escapa a una hacienda abandonada para practicarse un aborto. Pero las cosas se complican, cuando descubre que una bestia acecha el lugar.

DURACIÓN

LA HACIENDA

La hacienda como espacio de transformación. El retorno de Isabel a este lugar familiar comienza como búsqueda de liberación y termina siendo, inevitablemente, el encuentro con una fuerza interna ardiendo. Este duelo desprende voces corroídas por tanta contención, entre esas también la de su propia abuela. Aquí Isabel se redescubre; se enfrenta con su cuerpo, su poder y todo aquello que esconde (y finalmente, revela).

CAMPO SEMIDESÉRTICO

El campo es batalla. Este lugar simboliza cómo Isabel afronta la inmensidad y su soledad. Es probablemente aquí donde implícitamente Isabel por momentos atisba destellos de independencia y liberación. Naturalmente es en este ir y venir donde conecta con su intuición y se afirma ante el mundo.

Isabel & un yo (re)evolucionando

Indudablemente, la fuerza de Isabel se aviva ante recuerdos de una mujer que ha dejado ecos en su manera de querer el mundo. "Recetas y remedios de: Alicia Galindo" es el vínculo con potencialidades/posibilidades.  Isabel regresa a estos textos como promesa de volver a ser, con total apropiación de sus espacios y sus cuerpos. Lo que ha dejado su abuela es revolución y evolución.

El General Funes es un sistema que no cuestiona, es violencia reprimida, es estructura machista y patriarcal. Funes es fantasma de  aquello que oprime a Isabel; es parte del cuestionamiento y rompimiento interno que desemboca en furia y transformación. 

Los personajes caminan por la hacienda casi en penumbras. Isabel constantemente alumbra su andar con un pequeño candelabro que lleva consigo. Su habitación contiene fuentes de luz con velas y candelabros, creando en su mayoría claroscuros que hacen que el espacio esté constantemente ambientado por misterio. Toda luz interior será reforzada con luz tungsteno, o en su defecto, cálida. Algunos pasillos que contengan ventanas nos ayudarán a reforzar la luz exterior (igualmente, controlada) dando así más luminosidad al espacio, y permitiéndonos también distinguir entre día o noche.

Todo momento de noche se realizará en la luz azul, justo cuando comienza anochecer. Estos planos se realizarán contrarios al sol para no ver su caída, pero que su luz todavía alumbre levemente. (Y con suerte, el exterior deberá estar en su mayoría nublado para apoyarnos con su calidad suave y difusa). Asimismo, se reforzarán rostros o detalles del cuerpo con rebotes, luz artificial y contrastes.

Los planos comenzarán en modo paisajista, abiertos e inmensos por la naturaleza que los rodea, y fluidos en su andar.  Mientras Isabel va descubriendo y revelándose, los planos se convertirán más en retrato, y así el contraste en su rostro será cada vez más marcado por la penumbra. De modo que el mismo espacio irá abrazando su dualidad; y con esos cambios, el movimiento de cámara será espejo de su confusión. Una vez develando su transformación, la luz de día la acompañará con siluetas marcadas y algunos flares.

La bestia acechando será marcada con una respiración muy presente en la puesta de cámara y escondida entre planos y objetos. De tal modo que su presencia será notablemente expuesta por estas inhalaciones, exhalaciones y composiciones partidas por obstáculos. Estos ritmos de respiración serán repetitivos igualmente en el caos convulso que enfrenta la protagonista, hasta presenciar por medio del espejo su verdadera cercanía.