Cuando te adentras en juegos interminables en los primeros años de tu vida, ¿comienzas a construir e interiorizar un mundo destinado a ser sólo tuyo? ¿Esa soledad se afirma al paso del tiempo? Entras y sales de una realidad que, muchas veces, no controlas.

Inevitablemente, siempre regreso al principio.

Mi mamá cerró las ventanas por meses. Su polvo no entró a la casa. El viento dejó de entrar a mi cuarto. Tuve que entender que lo que está a mil años luz, probablemente, ya no existe. No aquí.

Es más tu presencia que tu belleza.

Mariana no quería entender que los tiempos confluyen, que es posible volver a empezar sin necesidad de olvidar.

El  universo gris de la ciudad.

CDMX, Segundo Piso de Periférico. El viaje empieza en la propia ciudad. 

Low Roar, 2015.

Los azules que sanan.

Côte d'Azur, 2016.