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En mi última tarjeta de memoria, llevo un bonche de fotos de personas a las que no les distingo su cara. Primero arbitrariamente, después consciente. Todas en diferentes estados. Me bastó verlos de reojo una vez, pero imaginar un montón de posibilidades a sus espaldas. Ahora se ha vuelto una exploración visual y narrativa encontrar historias caminando detrás.

Me descubrí emocionada por la incertidumbre. Como si caminara a ciegas y con un aire abrazador sobre mí. Suspendida. Un estado mental de no permanencia. De estar entre orillas. Estar y no estar.

Así, curiosamente, me fue imposible no imaginar un futuro. Donde sea que esté, donde sea que ellxs miren y donde sea que yo apunte. Por primera vez, quisiera enunciar potencias. Quizá esta vez como un ejercicio de memoria hacia delante. Recordar e imaginar un porvenir.

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